martes, 16 de septiembre de 2014

LAS MEJORES CANCIONES DE...

LOURDES.

Hola; como ves en el título, soy Lourdes. Javier me ha convencido para que durante un tiempo sea yo la encargada de actualizar el blog, ya que él se encuentra muy ocupado con un curso sobre las nuevas tecnologías aplicadas a la enseñanza. La verdad es que yo al principio no quería, más que nada porque yo no sé inventarme historias a través de las canciones, pero él me dijo que no era necesario, que podía hacer lo que quisiera, aunque intentara hablar de música actual, me gustase o no. Esto tampoco lo acepté, porque no quiero poner canciones que no me gusten, sería como engañarme a mí misma, y si me conocéis algo por mi programa de internet, o por lo que el autor os haya contado de mí, sabéis que odio la mentira y no podría ni siquiera alabar una canción que no me guste. Al final, he aceptado, y voy a hacer lo que solemos hacer en mi programa de radio: poner canciones y dedicárselas a algunos lectores de manera muy muy personal.
La primera, no podía ser otra, es la nueva de mi malagueño favorito, Pablo Alborán: Por fin. Y por fin ha vuelto para todas las que lo echábamos de menos, y lo pensábamos tanto , porque tú, y solamente tú, sabes cantar así. Éste es sólo el aperitivo de lo que será su tercer álbum de estudio, al que le ha puesto toda su alma, ya que a diferencia de TANTO, no lo ha grabado durante una gira, sino que se retiró para pensarlo y repensarlo. Por eso tenenemos un resultado tan espectacular como éste. Por fin es una balada en la que se habla del poder transformador del amor, y como no, no puedo más que dedicártela a ti, Raúl, porque aunque "tú me has hecho entender que aquí nada es eterno, tu piel y mi piel pueden detener el tiempo".
   
La segunda es para cualquiera que no seas tú, Raúl, y se sienta como un gilipollas que sepa a poco, como un barco malherido, tocado y hundido. Es una canción que el autor de este blog llamaría del despertar, de la toma de conciencia, y es que para despegar hay que darse unas cuantas hostias primero. Deja de dormir con hielo, de boxear con los celos, deja de hablar solo, deja de ser el pringado, deja de ser un viento que no sea capaz de despeinarle la melena. Para ti, si te sientes así, ésta es la primera canción que conocemos del séptimo disco de la carrera de Melendi, UN ALUMNO MÁS, y es que desde que el asturiano aprendió a dar un beso en primero de la eso, está encantado de hablarnos del insti y sus historias. Y por cierto, Melendi, ni caso a lo que dijo Javier sobre tu canción sobre las gemelas separadas al nacer. 
  
  Para esta tercera, Enrique Iglesias se ha versionado a sí mismo, intentando que el éxito no pare, y se ha unido con Juan Magán (al que se le nota el tufillo "ayer-la-vi", y con Yandel, para darle a la canción un toque reguetonero. Ya ves, nada nuevo, sólo un cóctel, aunque he de reconocer que a mí me encanta. Ésta te la dedico a ti, ex amiga Ashley, no sé de qué vas conmigo, así que este Noche y de día va para ti, para que bailes, que es lo mejor, o lo único que sabes hacer. Y no me respondas, guapa. 
 
  
La cuarta canción se la voy a dedicar a mi amiga Flavia. Sé que estás enfadada conmigo desde que no te tocó el sorteo del trabajo que hicimos en la radio, pero te prometo que no hice trampas, y que sí, que Sonsoles es muy amiga mía, pero de verdad de verdad que fue el azar. Es que una vez le regalé un trébol de cuatro hojas que me encontré en el parque, y desde entonces, todo le va mejor. En cuanto a ti, Flavia, sé que no eres como tu amiga Ashley, que tienes tu corazoncito, aunque te es difícil mostrarlo, que un día me dijiste lo mucho que te gustaba Birdy, por eso he pensado en dedicarte este nuevo single (Light me up) para hacerte señales y enterrar el hacha de guerra. I miss you!!
 
                                        
 
Me dice el dueño del blog que pare, que esto no es un altavoz para lanzar mensajes a mis amigos y enemigos. Y que ya puestos, la mejor canción del momento tiene que ser She moves (far away), de la DJ alemana Alle Farben, por ese rollito medio country, medio Stolen Dance, tan de moda este año. Dice además que me la dedique a mí misma, porque seré la próxima en caer. ¡Malvado! No pienso volver a escribir aquí nunca más!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
 
                                      
    Que te den, y ni se te ocurra convencer a Raúl para que escriba por ti.                                                                                       

sábado, 13 de septiembre de 2014

+CANCIONES, +HISTORIAS

Práctica y escéptica

Margarita, madre de Ashley, no se caracteriza especialmente por un amplio dominio de su lengua materna. Por tanto no conoce lo que significan las palabras de este título, aunque de buena manera ha aprendido a vestirse con ambos calificativos a lo largo de su vida. Llegó a España en 2003, trayendo en sus anchos brazos, a una niña con los ojos atentos al nuevo mundo, mamando esperanza y sueños que por poco adquirían la condición de alcanzables. Renunció a su evangelismo cuando el cura del barrio le sugirió ser católica apostólica y romana a cambio de recibir los beneficios de veinte euros negros al día por tenerle la casa como los chorros del oro. Se emparentó con un hombre de su país al que le privó de ser padre por aquello de que a la larga nunca es económico tener hijos en este país en que las oportunidades empezaban a fallecer. Le costó trabajo no meterse en la obesidad mórbida porque le chiflaban los productos llenos de conservantes y colorantes, y ahí perdió de buen grado parte de los epítetos de este título. Por lo demás, hizo que su pequeña Ashley hiciera la comunión, bendecida por el cura de los veinte euros al día, al que le prometió casarse de blanco, por la iglesia y virgen.
Ashley no veía incompatibilidad alguna entre el blanco de su vestido de novia y la virginidad de su entrepierna. Y aquello también era ser práctico: el cura tenía tanta fe en ella como en Dios, y por mucho que no pudiera probar su virginidad, tampoco podría no probarla. Por eso cuando Margarita se sentó en la silla para no volver a levantarse jamás como la madre de Gilbert Grape, Ashley heredó su trabajo: el de los veinte euros al día por limpiar la casa del cura.
Pero Ashley carecía de ese sentido práctico de su madre, y nunca dejó de soñar con el amor de verdad, ése de los que veía en Mujeres y Hombres y Viceversa mientras el cura daba misa de doce, de ése que viene del arrebato, de un malentendido por unas fotos via twitter y un encuentro casual en el pub más casual del barrio viejo de Benidorm. Su amor soñado era transgresor, porque desafiaba a las leyes de la tradición; tenía que romper dos hilos bien definidos: el de una pareja creada con tiempo y tesón, y el de una amistad más o menos desmontable. Su amor soñado tenía que ser pura atracción: un hombre perfecto, algo desconocido y descaradamente misterioso. Su amor soñado tenía que superar una etapa que llamaríamos la del escondite inglés: uno, estás con tu pareja; dos, te inventas una excusa; tres: te espero en la cama. Su amor soñado no podía ser otro más que Raúl, el chico de su amiga-conocida Lourdes. Y sin ser práctica y escéptica, se enamoró de él hasta las mismísimas entrañas, porque aparte de ser su chico ideal, su amor por Raúl y con Raúl sería transgresor, de pura atracción y pasaría por una etapa de cautiverio. La mejor. Porque después, como a su madre, le llegarían los hijos, los conservantes, las casas que limpiar, y los kilos de más que la postrasen en una silla. La vida parecía tener pocos caminos alternativos. Así que Ashley tenía que conquistar a Raúl con todas sus armas: las sucias y las limpias. Y después su corazón se encargaría de mandarle mensajitos por whatsapp a su cerebro, diciéndose cosas, como que "You´ll be always on my mind"
  
Venganza
La venganza era algo necesario para la vida, según Flavia. Era un estar o no estar. Destacar o no. Y si alguien te hacía una mala jugada, no se trataba de ser mala o no, se trataba de aplastar cuando pudieras a esa mujer que no tuvo compasión para aplastarte a ti. Todo comenzó cuando en su programa de internet, Lourdes anunció un trabajo temporal que un bar en plena temporada había ofrecido a los ciberoyentes. La muy ingenua Lourdes anunció con alegría que sortearía ese trabajo entre todos los que estuvieran esa noche conectados. Flavia lo necesitaba urgentemente, que en casa andaban asfixiados, y ella no había podido colaborar en los últimos meses por la compra de su Samsung Galaxy. Llamó a Lourdes en privado, y le dijo que si no podía hacer trampas con el sorteo, que estaba literalmente en bragas, deseando de tener unos ahorrillos. Lourdes fue tajante y profesional: no, Flavia, tengo que hacer el sorteo porque hay mucha gente como tú. Qué sorpresa para todas saber que fue Sonsoles, la muy amiga de Lourdes, quien se llevó el premio gordo: un trabajo de dos meses como camarera por novecientos euros brutos, y negros, como los veinte del cura.
Flavia volvió a llamar: pendeja, ¿y tú te haces llamar amiga? ¡Me las pagarás!
Lourdes tuvo una fea sensación que la recorrió de arriba abajo, y que sólo podía curarse de una forma: acercándose mimosa a las barbas de Raúl. Para esconderse de un fantasma que tenía el rostro de todas las personas que no se llamaran Raúl.

                             

Los antecedentes (unos meses antes)

   Después de que Raúl hubiera desaparecido en Madrid, y Lourdes lo hubiera esperado desesperada-mente loca durante trece horas, veintiocho minutos y tres interminables segundos hasta que Lourdes-mente-loca-desesperada y cornuda escuchara por fin el ding dong que abriría la puerta del piso de aloe vera, la felicidad se posó de repente en los hombros de ella, para después empaparle la epidermis, los huesos y sus órganos más nobles. Lourdes sin embargo no se dejó engañar tan fácilmente, y como perro de aeropuerto, se plantó en el quicio de la puerta, para hacerle creer a Raúl que pudiera no entrar de nuevo en el paraíso, niña tonta de mente loca, si ya sabes que el paraíso es él. Así que se dirigió a su barba para cepillarse la tristeza, y si algo quedaba, pulir su alma con el aliento de él. Lo increpó tal y como le pidieron los instintos, perdona si te llamo cabrón, pero es la única forma de arrancarme este vestido de tortura que tanto me aprieta, y que ayer tú mismo me colocaste cuando se te apagó el móvil, y fuiste incapaz de salir a la calle a una cabina, o pedirle un puto cargador al recepcionista del maldito lugar en que durmieras.
Lourdes empezó a notar la felicidad que sabía muy buena a esas horas de la mañana, cuando desabrochó con un clic el botón del pantalón de Raúl, no para recibirlo con una mamada, sino para inspeccionar su generoso miembro y comprobar que nadie había descubierto la fórmula mágica de sus alfabeto secreto. A pesar de notarle el prepucio ligeramente irritado, le dio el visto bueno, y lo volvió a meter en su slip, para que finalmente Raúl reentrara en su país de aloe vera.
Por eso no tuvieron que esperar más de diez minutos para brindar por aquella resucitada felicidad con las ya clásicas posturas de amor en el borde de la cama, o de Lourdes empotrada contra el horno, mientras Raúl el cocinillas, ataviado con un delantal y nada más, preparaba burritos picantes. La felicidad ahora se retroalimentaba con más felicidad, y además se había tornado azul, porque Lourdes se giraba a la ventana a mirar el cielo cada vez que se decía qué feliz me siento.
- Uno es feliz cuando no depende de nadie para ser feliz- le dijo Sonsoles al teléfono.
- Aguafiestas.
- Sí, espera que tengo a Vanessa en espera, se viene este fin de semana de marcha, espero que no te rajes, zorrita.
- No lo haré.
Y es que desde que la felicidad vestía de azul, Lourdes no la sentía tan intensa como antes de la escapada de Raúl a Madrid, pero sí se sentía más segura. Se prometió procurarse dos colchones por si se caía de nuevo de un séptimo piso sin paracaídas y sin Raúl. El primer colchón sería no dejar nunca su programa en la radio, y el segundo, no dejar nunca de lado a sus amigas, especialmente a Sonsoles.
De hecho  a Sonsoles le esperaban momentos difíciles, pues estaba a punto de ser despedida del hotel, y además su hija seguía empeñada en que el año que viene haría la carrera de periodismo en Madrid, todo para estar con su noviete, así que se veía sola, sin trabajo, y con media hipoteca por pagar. Para celebrarlo, se agarró a una felicidad muy rosa consistente en que la tormenta la pillara de juerga. Para ello reunió a dos amigas del grupo de lavanderas de Benidorm ( Flavia, la ecuatoriana, y Ashley, la africana), a su idealizada amiga Vanessa, que vendría aquel fin de semana de Madrid expresamente, y por supuesto a su amiga Lourdes, que desde que llegó el mexicano, no podía estar más tonta, se decía frente al espejo mientras intentaba alisarse el pelo.
- ¿Seguro que vas a estar bien sin mí?- le preguntaba Lourdes gatita a su tigre de barba perfecta.
- Claro que sí mi amor- me pondré la pijama y mis calcetines gordos, y me quedaré viendo televisión.
- Ay, qué lindo, me encanta cuando me hablas así, tan rancherito.
- Venga niña linda, a disfrutar la noche. Usted se lo merece.
- Pero no te vayas a poner tus calcetines para respirar, ¿eh? que sabes que no me gusta que te vistas tan mal aunque estés en casa.
Vanessa, que escuchaba las historias aburridas de Lourdes con su novio en la prometida noche de chicas, le aconsejó no inmiscuirse tanto en los asuntos de su chico. Sólo una madre puede decirle a un hombre qué calcetines usar, y si se quiere poner los calcetines para respirar, a ver si es porque lo estás ahogando. Lourdes no hizo demasiado caso a las palabras de Vanessa, porque no quiso ser descortés con alguien a quien le acababan de presentar, y porque ya se había tomado más de tres cubatas de güisqui, y sus neuronas empezaban a fallarle.
Aquella noche de chicas la felicidad se desdibujó en miles de colores, pero se mantuvo intacta a pesar de que Sonsoles tuvo que irse al servicio a potar, que ella ya no estaba para aquellos trotes, y a pesar también de que la que más triunfó entre los hombres fue Ashley, la africana, cuyo trasero en movimiento, ponía al de Shakira, como un mero aprendiz. Sonsoles se dedicó a espantar a los hombres, al igual que Vanessa, mientras que Lourdes se dedicó a desgastar el esmalte azul de su felicidad, pensando en que si Raúl no existiera, no había ni un sólo hombre en cien kilómetros a la redonda, que fuera tan atractivo como Raúl. Y con estos asuntos en mente, la felicidad empezaba a volverse quebradiza.
Raúl en cambio, esperando en el pisito de aloe vera, encontró una felicidad bastante más estable, y además de su color favorito: el negro, tan negro como lo que quedaba de sus calcetines de respirar, y bailar y escuchar música a sus anchas, pensando que era asquerosamente rico, y que tenía toda una vida para hacer lo que quisiera con tanto jodido dinero.

La felicidad también puede tener un color blanco intenso. Consiste en que algo que pudiera haber sucedido no suceda. En efecto, al acabar la juerga, tal y como propuso Lourdes, todas las chicas se hubieran quedado a dormir en su pisito de aloe vera, y se habría producido el esperado encuentro Raúl-Vanessa-Lourdes, pero resulta que a última hora Vanessa se encontró con un amigo de la Universidad, y decidió quedarse un rato con él para mentir sobre lo bien que les había ido la vida. Así que Flavia y Ashley se encargaron de meter a Sonsoles y a Lourdes en la camita aloe vera de Lourdes. Allí yacía el cuerpo de Raúl, del que sólo podía verse las uñas no cortadas de sus pies. La felicidad del hombre de la barba perfecta dormía como un bebé, y el mexicano ni siquiera se despertó cuando las lavanderas le metieron a Lourdes y a Sonsoles en sendos lados de su cama.
- ¿Has visto lo bueno que está el novio de Lourditas? - le dijo Flavia a Ashley mientras se iban del piso de aloe vera.
Ashley, que soltó un suspiro de deseo, le respondió: sí, a ése sí que me lo hubiera tirado.

Lourdes habría preferido que la mañana nunca llegara. Primero despertó, con una resaca de record, y al ver a su amiga Sonsoles con el brazo encima del pecho de su chico, puso el grito en el techo y en el suelo, y sin atender a raciocinios, sacó a su pobre amiga de la cama, a la que había llegado de forma involuntaria, le buscó la ropa para que se largara inmediatamente de su pisito de aloe vera. Y así lo hizo, sin dejarla siquiera peinarse.
Lo peor vino después cuando se hizo la dormida, y vio como Raúl chateaba con Ashley con su propio móvil:
- ¿Ya os habéis despertado?
- No, aún no. Yo soy Raúl.
- Ah, perdón.
- No te preocupes. ¿Querías algo?
- No, sólo preguntar.
- ¿Y tú cómo estás? ¿Con la misma resaca? :)
- No tanto. Yo aguanto más.
- Eres una mujer fuerte.
- Y tanto. Y eso que no me has visto.
- Te veo en el perfil.
...
Lourdes despertó por segunda vez. Agarró el móvil que Raúl tenía en la mano y escribió: ¿te aburres? pues vete a Parla, a mamarla.
Seguidamente, encogió sus piernas para después estirarlas y catapultar al hombre de la barba perfecta fuera de la cama de aloe vera. Y por supuesto lloró, lloró sin consuelo, o sí, porque Raúl, después del enfado inicial, y a través de una paciencia infinita, pudo volver a la cama, donde Lourdes soñaba despierta que Ashley y él se le caían encima del piso de arriba, que habían roto el suelo al hacer el amor de manera tan salvaje.
Tranquilízate, Lourdes, cierra los ojos, piensa que estás nerviosa, y vamos a contar estrellas...

El acto
Ashley se ha colocado en la parte trasera del taxi casi pidiendo permiso. Se nota su extrema timidez al decirle al conductor que la lleve al centro. Siente la mirada de él clavada en sus rodillas, y ella se estira de la falda todo lo que puede. Se abrocha como puede los botones de la camisa para taparse el escote, y a través del espejo retrovisor siente cómo el taxista ensancha sus fosas nasales. Seguro que ya la ha olido; ni siquiera ha tenido tiempo de limpiarse el semen de Raúl llovido en sus piernas. Por un momento, se siente tan nerviosa y declarada culpable, que se sonroja y se le cae el monedero en el suelo del coche. Se agacha a cogerlo, y siente los ojos del taxista clavados en su cuello, habitado por moretones, porque ha estado jugando a la saga Crepúsculo. Podría haber sido peor, pues si se le llega a caer el bolso, habría derramado lo que queda de su tanga comestible. Pero el olor, ese olor que desprende a saliva y semen secos en sus mejillas. No debería haberse dado tanta prisa. Se cree Eva a punto de ser expulsada del taxi que la conduce a su hogar. Comienza a temblar porque no quería que nadie la reconociese tan sucia.

- No tiene nada que temer señorita, a las mujeres como usted no les pasa nada.

Y ahora sólo nos queda por contar el descubrimiento, y ver cómo Lourdes toca fondo, mientras Ashley se enamora sin ser práctica ni escéptica, y Flavia se venga, porque en las historias de esta vida sólo se trata de ser o no ser. Sólo aquí, en las mejores canciones, próximamente, Lourdes tocará fondo...

                              




                                

¿QUÉ QUIERES DE MÍ?: Luis Fonsi

KALOPSIA
Pensar que las cosas son más bonitas de lo que realmente son.

ANHEDONIA
Incapacidad para sentir placer o pérdida de interés y satisfacción en cualquier actividad.

FOSFENOS
Puntitos de colores que a veces se mueven de un lado a otro, y que vemos con los ojos cerrados en la oscuridad. No son producidos por la luz, sino por estímulos mecánicos o eléctricos.

LA DOULEUR EXQUISE
El aplastante dolor de querer el afecto de alguien inalcanzable.

SITURISMO
El sonido del viento en los árboles.

FINIFUGAL
Ser incapaz de poner fin a una historia, o temer el final de cualquier ficción: libro, serie o película.

Primero fue la nictofobia. Odiar mis sábanas vacías cuando aún no estabas en mí. Dejar de ver los fosfenos con mis ojos, y sólo concentrarme en el sonido de tu último lamento.
Luego llegó el vacío del amanecer. No querer seguir contando los días, no querer mover las piernas que me lleven hasta ti. Soy un río que se mueve sin propósito hasta el océano de los que ya no son, de lo que ya no es. He perdido los placeres de estar vivo, que eran muchos, y ya no hay, ¿dónde están? Sólo ha sido en la mañana, vestido de anhedonia, cuando me he dado cuenta de que tengo mil preguntas en un bolsillo, y ninguna respuesta en el otro. Este río se ha vuelto sordo, y se muere en meandros desnudos. Ni siturismos, ni pescadores, ni altibajos lo despiertan.
Siempre te dije que no hay nada como un principio, aunque me resisto tímidamente a llegar al océano de los muertos, porque aunque me ahoguen las preguntas sin respuesta, siempre preferiré guardarte en conserva por si acaso hay otra vida. Aspiro a la infinidad. Muero en tu vacío, pero la kalopsia me mantiene bloqueado en este dar sin recibir. Ahora debo decidir entre mi funigalismo y tú, mi douleur exquise.  
 
                          
 
Porque bajarte la luna no fue suficiente, ni quitar toda la espuma del mar, ni cambiar mi corazón para que palpite al compás del tuyo.
Porque podría hacer mil cosas para obtener una recompensa, pero todas caerían en saco roto.
Darme cuenta de que puedo subir rocas como Sísifo, de que puedo intentar soplar las velas de Matusalén en su último cumpleaños, de que puedo contar las arenas de las playas, de que nado contracorriente.
Y aquí siguen mis preguntas, ganando peso y espacio en esta wrecking ball que es mi anhedonia, contrarrestada en cada movimiento pendular por mi funigalismo absurdo.
¿Cuánto cuesta tu alegría? ¿Cuándo vas a ver lo que he hecho por ti? ¿Cuándo olvidarás tu memoria de pez? ¿Qué mas quieres si ya no puedo dar más? ¿Qué esperas de mí? ¿Cuántas veces he de perder mi dignidad? ¿Cómo acabar con tu vacío? ¿Cómo aniquilar tu ciclotimia?
Así se decidieron las cosas, en un movimiento pendular que no llega a ningún sitio. Dos fuerzas de gravedad: la de no darse por vencido...
 
 
y la de esta anhedonia sin solución por la multitud de preguntas que se resolverían en tus actos... ¿Qué quieres de mí?

domingo, 7 de septiembre de 2014

EL SIETE DE SEPTIEMBRE: Mecano

PRIMERA EFEMÉRIDE

Hoy siete de septiembre, la curiosidad y la efeméride me han llevado hasta su casa. Quería saber qué fue de ellos, pero no encontré a nadie en lo que fue su hogar. Una vecina me dijo que ella por fin consiguió viajar a Venus en un barco, y que él soñó por un momento que era aire (oxígeno, nitrógeno y argón), sin forma definida, fue aire volador y cayó por la ventana.
Me pareció sin embargo que la esencia de ellos seguí allí intacta en su dormitorio, en aquella mesita que los vio amarrar las manos por debajo, la reserva de aquel su rincón siempre cuidada, los lazos rotos, pero la ilusión mantenida y suspendida en el aire, porque seguro, seguro, hubo un siete de septiembre en que fueron felices, se prometieron amores, y comieron perdices, tantas como los años que pasaron juntos, que fueron muchos y enamorados, pero el tiempo, maldito, esta vez le ganó la partida al amor. Lo sé: hubo un siete de septiembre inolvidable, pero el tiempo se lo tragó todo, y ahora sólo nos quedan dos maneras de rememorarlo: el recuerdo, y las fotos de ella vestida de blanco, sonriente, con sus ojillos abiertos de par en par, y él de negro, visiblemente nervioso por cómo reserva una parte de su mirada a los invitados. Qué bien salió todo aquel siete de septiembre.
Después llegaron otros sietes de septiembre, otros aniversarios más importantes que desplazaron la importancia de aquella su fecha en común. Hubo flores de mayo, luego patas de gallo, luego olvidos, luego rencores que salieron a la superficie como un volcán que algún día que otro tuvo que explotar. Pero siempre se permitieron volver a buscarse con los ojos por si algo quedaba.
Aquella historia se acabó, pero seguro hay algo vivo en aquel amor. ¡Feliz siete de septiembre!
 
 
Creo que para celebrarlo deberíamos volver a reunirnos todos en el local, a cantar para nosotros lo de "hoy no me puedo levantar", y dejar que esa chorrada, nos empañe la mirada, lágrimas de agua pasada... DESPINTANDO LA FACHADA...     
 
                        
                                 

CHANDELIER (PIANO VERSION): Sia

Aunque septiembre es el mes de los nuevos propósitos, ella continúa con el mismo hábito (one-two-three-drink, one-two-three-drink), balanceándose en el candelabro y viviendo como si el mañana no existiera. Para promocionar aún más el éxito de esta canción, Sia ha decidido sacar su versión a piano, lo que la hará más sentida, y recordará a muchos a sus comienzos.
 
                              
 
 
Esta revisión llega justo una semana después del estreno de su colaboración junto a Eminem con la canción "Guts over":
 
                           
 
VERSIÓN COMPLETA DE CHANDELIER